Casa Rocamora es uno de esos conjuntos que dan ritmo y equilibrio al Passeig de Gràcia: seis residencias (1914–1917) de Bonaventura Bassegoda i Amigó, donde el neogótico y el modernismo conversan con una elegancia poco estridente. Sus torres apuntadas, balcones de forja y esgrafiados dibujan una silueta casi escenográfica, testigo de la Barcelona burguesa de principios del siglo XX. Merece una pausa lenta —idealmente con la mirada en alto— para leer sus detalles como quien descifra una pequeña constelación urbana.