Vins de Foresta traduce el paisaje del Massís del Garraf en copas de una frescura singular: suelos calcáreos y pobres, la marinada mediterránea y el abrazo del bosque dan vinos de acidez fina, con una sutil nota salina y aromas de sotobosque. Gerard y Lluís trabajan en orgánico con variedades catalanas —Xarel·lo, Macabeu, Sumoll, Garnatxa— y algún guiño contemporáneo, logrando una interpretación honesta y muy actual de este terruño que Barcelona vuelve a mirar de cerca.