En Praga, la cultura no se contempla: se conversa. Entre cafés donde aún resuena la tradición literaria centroeuropea y salas que celebran la creación contemporánea, la ciudad ofrece un ritmo intelectual y estético particularmente afín al viajero exigente. Esta selección invita a entrar con calma —y con criterio— en ese Praga que piensa, escucha y crea.